jueves, 11 de julio de 2013
Shell tiene planes peligrosos para destruir el Ártico ruso.
"Una vez que se consiga el millón de firmas se pedirá a la ONU que se declare un santuario en el Alto Ártico como el de la Antártida, cuyo tratado para no explotar los recursos naturales se firmó en Madrid hace 21 años"
En el Ártico no habrá noche hoy. Por eso, con motivo del solsticio de verano y de la Cumbre Rio+20, Greenpeace se ha unido en 40 países con un único objetivo: declarar con la ayuda de un millón de firmas las zonas no habitadas del Ártico Patrimonio de la Humanidad por Naciones Unidas, tal y como se logró con la Antártida en 1991.
“Una vez que se consiga el millón de firmas se pedirá a la ONU que se declare un santuario en el Alto Ártico como el de la Antártida, cuyo tratado para no explotar los recursos naturales se firmó en Madrid hace 21 años”, ha declarado a SINC Julio Barea, responsable de la campaña de Cambio Climático y Energía de Greenpeace España durante la presentación de la campaña.
El Polo Norte –hábitat de osos polares, narvales, ballenas, y aves marinas, entre otros, así como de cuatro millones de personas–, actúa de termorregulador del clima de la Tierra para limitar el aumento de las temperaturas al reflejar la radiación solar. Sin embargo, su función se está viendo obstaculizada.
“Las previsiones para el Ártico empeoran. En 10 o 20 años, los científicos estiman que el hielo ártico desaparecerá durante el verano”, ha recalcado Barea, quien ha añadido que “cada tres minutos se derrite el equivalente al Santiago Bernabéu de superficie de hielo ártico”.
Según indica el informe El Ártico, la última frontera, que también han presentado hoy los ecologistas, debido al cambio climático numerosas especies se verán afectadas por la disminución de las capas de hielo, el aumento de las temperaturas, y periodos más largos de aguas abiertas y sin hielo.
Pero no son las únicas amenazas. Varios gobiernos como EE UU, Canadá, Rusia, Dinamarca y Noruega están explorando el territorio ya sin hielo para “intentar extraer las últimas gotas de petróleo de los lugares más recónditos”, ha señalado el ecologista. “Pero por ahora no hay explotación, solo exploración en las zonas donde se va el hielo”, ha apuntado a SINC.
En concreto, Greenpeace ha denunciado la previsión por parte de una empresa petrolera del comienzo en las próximas semanas de la exploración en busca de petróleo frente a las costas de Alaska (EE UU).
“Es necesario evitar la codicia del sector petrolero”, ha subrayado durante la presentación de la campaña Mario Rodríguez, director de Greenpeace España, quien ha añadido que se trata de “un negocio inmoral” que destruirá las pocas fronteras vírgenes que quedan “para solo tres años de suministro de petróleo”.
Para los ecologistas, la presencia de plataformas y pozos petrolíferos en el Ártico aumentará en un 20% el peligro de vertido en esta zona. A esto se añade, la actividad de las flotas pesqueras industriales de arrastre que “arrasan con todo”, han advertido.
En el Ártico no habrá noche hoy. Por eso, con motivo del solsticio de verano y de la Cumbre Rio+20, Greenpeace se ha unido en 40 países con un único objetivo: declarar con la ayuda de un millón de firmas las zonas no habitadas del Ártico Patrimonio de la Humanidad por Naciones Unidas, tal y como se logró con la Antártida en 1991.
“Una vez que se consiga el millón de firmas se pedirá a la ONU que se declare un santuario en el Alto Ártico como el de la Antártida, cuyo tratado para no explotar los recursos naturales se firmó en Madrid hace 21 años”, ha declarado a SINC Julio Barea, responsable de la campaña de Cambio Climático y Energía de Greenpeace España durante la presentación de la campaña.
El Polo Norte –hábitat de osos polares, narvales, ballenas, y aves marinas, entre otros, así como de cuatro millones de personas–, actúa de termorregulador del clima de la Tierra para limitar el aumento de las temperaturas al reflejar la radiación solar. Sin embargo, su función se está viendo obstaculizada.
“Las previsiones para el Ártico empeoran. En 10 o 20 años, los científicos estiman que el hielo ártico desaparecerá durante el verano”, ha recalcado Barea, quien ha añadido que “cada tres minutos se derrite el equivalente al Santiago Bernabéu de superficie de hielo ártico”.
Según indica el informe El Ártico, la última frontera, que también han presentado hoy los ecologistas, debido al cambio climático numerosas especies se verán afectadas por la disminución de las capas de hielo, el aumento de las temperaturas, y periodos más largos de aguas abiertas y sin hielo.
Pero no son las únicas amenazas. Varios gobiernos como EE UU, Canadá, Rusia, Dinamarca y Noruega están explorando el territorio ya sin hielo para “intentar extraer las últimas gotas de petróleo de los lugares más recónditos”, ha señalado el ecologista. “Pero por ahora no hay explotación, solo exploración en las zonas donde se va el hielo”, ha apuntado a SINC.
En concreto, Greenpeace ha denunciado la previsión por parte de una empresa petrolera del comienzo en las próximas semanas de la exploración en busca de petróleo frente a las costas de Alaska (EE UU).
“Es necesario evitar la codicia del sector petrolero”, ha subrayado durante la presentación de la campaña Mario Rodríguez, director de Greenpeace España, quien ha añadido que se trata de “un negocio inmoral” que destruirá las pocas fronteras vírgenes que quedan “para solo tres años de suministro de petróleo”.
Para los ecologistas, la presencia de plataformas y pozos petrolíferos en el Ártico aumentará en un 20% el peligro de vertido en esta zona. A esto se añade, la actividad de las flotas pesqueras industriales de arrastre que “arrasan con todo”, han advertido.
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